Un día cualquiera en Mumbai

2 de septiembre | Por

Cuando abres la puerta para salir de la habitación, los sentidos se ponen en guardia. Crees que has visto la India, pero esto no es Hollywood amigo, es Bollywood y ni con esas. El cine indio que conocemos es poco independiente y apenas retratan la realidad del pie de calle. Ignorante o no, la aventura está asegurada. Con el estómago aún vacío bajas en un ascensor que habla inglés para comerte la ciudad, y un sandwich donde se pueda. Justo antes de pisar el quebrantado asfalto, la banda sonora de tu viaje por Mumbai ya retumba en tu cerebro y, a medida que te acerques a las calles principales, ésta quemarán tus tímpanos. Dicha música no tiene partitura ni composición, es aleatoria y generada por el antebrazo de millones de conductores a la vez. Poco a poco te sofocas sin darte cuenta y tu paciencia se hace trizas. Incluso dudas si detrás de tanto ruido y miseria habrá algo realmente interesante como para no arrepentirte de haber venido. Después respiras hondo y miras al frente con una sonrisa. Algo te dice que por fin estás descubriendo la auténtica India.
trafico mumbai

Aunque Mumbai suene muy bonito, y traducido quiera decir buena bahía, si por algo esta ciudad impacta es por sus estridentes sonidos. Aquí todo tiene un ruido que en Europa ya se ha silenciado. Los autobuses pitan de forma estrepitosa y violenta como las melodías de las atracciones de la feria. El asfalto, quebrantado y abrupto, hace que todo se tambalee dentro de los vehículos. Incluso las ventanas de vidrio vibran al compás de los baches. Como si fuera poco, los seres humanos también contribuyen. Es normal escuchar eructos y gargajos entre los pasajeros, al igual que verlos escupir contradiciendo las antiguas, pero razonables, peticiones de Gandhi.

Si se pone un coche delante, pitan. Si cruza una vaca, pitan. Si conduces tranquilamente por la avenida sin nadie que te perturbe, pitan por si acaso. La cuestión es pitar. Pitan inconscientemente diría yo. Pero todo tiene su razón de ser; aquí, además de las 1600 lenguas no reconocidas oficialmente, existe la jerga del claxon conocida por todos. Por ejemplo cuando dan una vez es para señalar que estas detrás de alguien, si dan dos es para pedir que te hagan sitio o para advertir que vas a pasar rápido por el lado y si dan uno largo es que para echarle la peta a alguien que va por ejemplo en el carril equivocado. De la única manera que aplaudes un pitido, o mil, es cuando vas de pasajero en un taxi. De repente eres tolerante y prefieres que el taxista pite de todas la maneras sin parar porque si no ves que podria llevarse por delante a cualquiera de los peatones temerarios que cruzan sin avisar, o a las motos que te adelantan y dan la medio vuelta en una avenida con camiones y autobuses que circulan sin compasión. El chofer, para tranquilizarte, puede decirte que en Mumbai no hay accidentes en comparación con Nueva Delhi. Presumen de ser la leche al volante y también dicen frases como “mujer al volante peligro constante”.

miseria

Andar por la acera de una ciudad como Mumbai es otro tema, pero igual de alucinante. Lo suyo es llevar los pies bien protegidos porque decir que las calles están sucias es quedarse muy corto. En concreto las del corazón de la ciudad. Si tiras por las aceras con toldos verás a múltiples comerciantes, unos literalmente encima de otros y sentados en el suelo tocándose los pies, relajados o detrás de un mostrador de dos metros cuadrados, ordenando las estanterías o negociando con clientes. Si tiras por las callecitas colindantes, que en lugar de aceras habrá caminos de tierra, te toparás con niños en pelotas corriendo y jugando mientras sus madres barren y limpian de cuclillas el interior de casas hechas de hojalata al pie de la calle. En India la gente vive perennemente de puertas para afuera. No tienen privacidad, o por lo menos no tienen un sitio determinado para desarrollar su día a día. Una moto puede ser limpiada en medio de un charco marrón como un vendedor acercarse a la ventanilla de tu autobús para venderte patatas fritas o una samosa.

Es sobrecogedor contemplar las condiciones en las que viven dichas familias y el contraste entre una acera y otra. No existe nada parecido de tales dimensiones que yo haya visto jamás. Es como un caos civilizado, pero caos al fin y al cabo. Un caos que huele a polución y detergente. A especias y ambientadores. A humedad y sudor. Y por encima de todo lo demás, a pobreza y miseria, pero no a tristeza. Y te repugna mirar y ser consciente de que eso pueda existir y la gente con autoridad lo vea todo los días y no haga nada. Te repugnas a ti mismo por verlo y poder seguir viviendo con normalidad y comparar las políticas y tener que dar gracias al fin y al cabo por nacer donde has nacido. Después la cobardía te recome y como sabes que no puedes hacer nada, ni hoy ni mañana, debido a tus grandes excusas, pasas a otra cosa para voluntariamente olvidar dicho sufrimiento que si lo sintieras de verdad cada dos por tres te derribaría ipso facto. Lo conservas en tus recuerdos si, pero como una anécdota asquerosamente alucinante que presumes que cambió tu vida pero, en realidad, si fue así no duró por mucho tiempo.

En contraposición hay que señalar que, la cuarta ciudad más poblada del mundo, alberga 5 de los primeros 10 multimillonarios del mundo. Aquí, por nombrar, está la residencia más grande del mundo llamada Antilia -presupuestada en 250 billones de dólares-, la cual cuenta con 60 criadas para sus 5 residentes. Entre otros datos desmesurados, decir que cuenta también con un parking con mas de 100 coches y 3 helipuertos.

antilia

Algo que llama la atención estando en Mumbai, es que no existe acoso por parte de los comerciantes o los taxistas como si que sucede en Nueva Delhi o Agra por ejemplo. Aquí de hecho no eres una novedad, aunque tu te sientas que vienes de otro planeta. Si preguntas una dirección ellos se entregarán para decirte como buenamente puedan en un inglés indio hacia donde debes dirigirte -es interesante que sean capaces casi todos de hablar tres o cuatro lenguas nativas de la india como son el hindi, maratí en la región de Maharashtra o el tegulu en Andhra Pradesh y no sean capaces de hablar un inglés menos indio. Y aunque no preguntes, algún espontáneo si te ve perdido te ayudará amablemente.

Sin embargo los taxistas poco se querrán complicar la vida como no conozcan el destino de tu trayecto. Son capaces de derivarte a otro o incluso de ni cogerte. Y es que llega a ser frustrante explicarle una dirección, por que además del mal inglés que hablan no ayuda tampoco que no se guíen por el nombre de la calles si no por el nombre de los lugares. Y si no conocen cual es el lugar a donde vas, mal vas porque no llevan GPS. Mi mejor experiencia para destinos cortos ha sido con Uber. En la India funciona de lujo y sale más baratos que los taxis normales (un 30 por cierto aproximadamente). Para eso lo cómodo es tener internet en el móvil mediante una tarjeta SIM india que puedes conseguir en una tienda oficial de Vodafone -aquí conocida como Gallery Vodafone- por unos 10 euros. Sin embargo, para hacer un tour general y ver lo más emblemático lo mejor es contactar con taxistas guías turísticos y regatear hasta la muerte. Ellos cuentan que tienen como un carnet de experto al volante que se sacan a parte del permiso normal de conducción, y el cual en caso de porrazo o accidente les da prioridad en su defensa. Verdad o no eso, son de gran ayuda porque te explican en un aceptable inglés todo lo que necesitas y además con aire acondicionado. Eso sí, el precio no será el mismo que haciéndolo en rickshaw por tu cuenta, pero a la conversión no es que sea ni mucho menos prohibitivo.

cena india
Para comer hay que ser bastante selectivo y saber de ante mano lo que quieres porque si no intentarán que te pidas lo más caros. Y Mumbai no es precio India, es de hecho una de las más caras, sino la más cara del país. Lugares donde comer hay tropecientos pero no son todos aptos para el apetito del turista. Como suele pasar, la comida india hecha en Europa no tiene mucho que ver con la auténtica india. Según nos contó nuestra amiga y viajera inglesa llamada Joe puesta en el tema, suelen ser platos de Pakistán e Irán. Como platos especialmente deliciosos -advirtiendo previamente al camarero nuestra tolerancia al picante- fueron los Lady Finger Masala y el Brinjal Curry Chapati. Destacamos sobre todo el Gobi Mancharan Dry al que nos invitó Joe, el cual viene a ser básicamente coliflor rebozada con verduras. En general, yo tiro bastante de TripAdvisor que es un gran consejero, sobre todo en estos lares. Pero también me gusta mucho dejarme aconsejar por otros turistas o por el olfato. Muchos de los restaurantes son vegetarianos, porque lo que la carne (solo pollo) y el pescado solo es posible comerlo en zonas concretas. Igual pasa con el alcohol, el cual solo te lo sirven en restaurantes de las grandes ciudades. Fuera de ellas solo podrás tomarte una cerveza en locales autorizados para ello, y donde no suele haber comida. Sin duda, el mejor restaurante que probamos fue el Mahesh Lunch Home, no muy lejos de la preciosa estación Victoria o ahora conocida como Chhatrapati Shivaji.
budas jean

Mumbai es una ciudad muy grande y tiene mucha historia. Visita obligada es el Sanjay Ghandi National Park al norte de la ciudad. Es como una jungla dentro de la basta metrópolis, con aldeas donde viven los junglies. Desde allí se puede apreciar el impresionante contraste entre la naturaleza y los altos edificios del city center y visitar las cuevas de Kanheri de 2400 años de antigüedad, centro y importante de aprendizaje budista. Pero si queréis flipar, no hay que olvidarse pasar por un pequeño templo que hay a mitad de camino de las cuevas y la salida del parque. Allí conocimos a dos gurús de la religión Jain. Según nos contó el guía, los miembros de esta religión solo comen cada 48 horas lo que les cabe en el cuenco de la mano que no proceda de la tierra y beben solo un sorbo de agua cada 16 días. Además, cuando tienen que desplazarse solo pueden ir a patas y son capaces de andar 82 kilómetros en 9 horas cuando es necesario. Como no tienen permitido utilizar nada de ropa y ningún utensilio, electrodoméstico o aparato de ningún tipo a excepción de una extraño plumero de hojas de avestruz y alguna pluma para escribir, como cosas rocambolescas escuchamos que se afeitan con la manos cada 48 horas.

_DSC3241En el sur también es imprescindible pasar por donde los portugueses descubrieron la India, el Gateway of India, ver tempranito los grandes lavaderos de Malabar Hill que recuerdan a los de Varanasi a pequeña escala, pasear por el Hanging Garden entre multimillonarios indios y desde donde se puede vislumbrar Antilia o tumbarse en la extraña y artificial playa de Giargaon Chowpatty. A los forofos de Gandhi que no se les olvide acercarse a ver el Museo Maní Bhavan, antigua residencia de un muy amigo de Mahatma donde éste descansaba cuando frecuentaba Mumbai. Nosotros también vimos la fish zone por donde entraron los pakistaníes yihadistas que cometieron el atentado del 2008.

habitación de gandhi

La capital financiera de la India es la capital de los extremos. Sinceramente, es tan espeluznante la vida de sus calles que yo por lo menos no podría recomendar esta ciudad a todo el mundo. Mi consejo es visitar antes otras ciudades menos caóticas como Jaipur o Cochin en Kerala, por citar algunas. Como primera toma de contacto creo que son las más adecuadas y así evitar caer en una rotunda e injusta decepción.

El contacto con este país puede desconcertar de primera mano porque radica mucho con todo y transmite al principio como una sensación de peligro constante. Tan pronto como nos deshagamos de esos prejuicios, podremos descubrir una cultura de la que beberemos una gran sabiduría.

Escrito en: India, La historia, Yo

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