Día 0 de 180 | La partida

2 de agosto | Por

La semana antes de partir fue de locos. Pero eso si, una locura repleta de cariño y amor gracias a nuestros familiares y amigos. Una clara demostración fue durante la fiesta de despedida celebrada en casa de Marcos. Así dan ganas de dar una vuelta al mundo todos los años ;). Pero además, también fue un estrés por la magnitud de las tareas pendientes por resolver previa a nuestra partida. Me refiero a las vacunas, al seguro de viaje, la forma de llevar dinero, el botiquín y la mochila, temida por mi y adorada por Marcos.

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Marcos tenia siempre todo controlado o eso me decía para que yo cambiara la cara de miedo que llevaba todos los días. Claro que a eso se le sumaba que yo, para poder irme, debía terminar la mudanza de mi casa al mismo tiempo que intentaba dejar todo organizado en la consulta del hospital para los próximos seis meses. Todavía no lo sé como lo hicimos. Pero supongo que con un novio así, todo es posible :D.

Las vacunas dan mucha pereza pero, al final, es una tontería. Ir al centro de Vacunación Internacional en Cadiz es toda una experiencia, te advierten de tantos peligros que realmente les falta decirte “pa que va a salir x el puente killa?” Y eso que la enfermera que te atiende es genial, y como buena gaditana que es, nos reímos mucho con ella. Hay vacunas obligatorias y otras recomendadas según algunos países. Nosotros nos pusimos todas excepto la encefalitis japonesa, que bueno, no nos dio tiempo con tanto ajetreo y es muy poco probable nos haga falta (ya me estoy imaginando la cara de mi hermana Miri). Así que nuestros serranos cuerpos están a prueba de bichos con la inmunidad a tope contra: Fiebre Amarilla, polio, meningitis, tetanos-difteria, fiebre tifoidea y cólera, esta ultima la bebimos en el avión de ida y ya en el lío nos beberemos la segunda dosis. Todas nos han sentado bien, nada de malas sensaciones. Llevamos con nosotros la malaria que tomaremos la de Lariam que es semanal y es la mas adecuada para el tiempo largo que estaremos en zonas endémicas.

 El botiquín fue mi cometido con eso de ser médico, me toca también cargar con ello, no  tengo que cargar con los mil cachibaches que utilizara Marcos para fotografia asi que fonendo y 100 euros en medicamentos a mi mochila 🙂
Por otro lado, además de las vacunas también nos curramos el tema relacionado con el dinero. Llevamos meses quebrándonos la cabeza para saber como pagar sin que nos cueste un ojo. Y al final lo que hicimos es sacarnos la tarjeta de crédito American Express para compras por internet, lo que nos dará puntos para futuras compras, y la EVO para sacar dinero por el extranjero en cajeros sin comisiones.
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Y por ultimo, la mochila. Si fuera un viaje de un mesecito, a lo largo de un mismo país pues bueno, esta cuestión no hubiera supuesto un dilema. Pero, ¿como puedo meter ropa para seis meses en una mochila? Pues sinceramente, ¡no lo se aún! Realmente se que luego me sobrara incluso, pero para mi, acostumbrada a llevar mi armario a cuestas a un viaje de dos días, ha sido todo un reto. También nos acompañaran los detalles especiales de personas especiales como una brújula preciosa, portadocumentos y antifaz, identificador, gafas de sol, gorra, cinta para gafas, colgante y pulsera de estrella y unos pañuelos con frases como la del título de este post y con la que lo acabo:
“Gente pequeña en lugares pequeños hacen cosas pequeñas que pueden cambiar el mundo”.
 Esperemos que hagamos cosas pequeñas de estas en estos seis meses 🙂

Escrito en: La historia, Vero

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