De Mumbai al sur de la India. Un viaje espiritual a través de los sentidos.

12 de septiembre | Por

  1. Ya en el coche que nos llevaba al siguiente destino,  miles de imágenes empezaban a ir y venir haciéndote consciente de lo que habías visto y sentido estos primeros días en India, es entonces cuando empiezas a apreciar la magia de la experiencia de viajar a este enigmático país. Pusimos rumbo al sur sin fechas ni itinerario fijo, en cierto modo huyendo del caos asfixiante de Mumbai pero, por otro lado, con la sensación de habernos quedado con ganas de más._dsc3285
    Entre las opciones de transporte para movernos dentro de India, barajamos utilizar todas, pero, para seguir rompiendo el hielo poquito a poco, comenzamos por lo que allí llaman un coche privado. Así teniamos la oportunidad de empezar a integrarnos con gente de allí en su vida cotidiana sin pasar directamente a nivel bus general class que son palabras mayores. Fue un trayecto agradable de 4 horas en el que compartimos con cuatro personas un coche al estilo blablacar. Allí es un lujo, con aire acondicionado y realizando solo una parada, en la que tuve mi primera experiencia con comida hindi local, dejándonos llevar por las recomendaciones de los compañeros de viaje. Realmente, si no vas a restaurante de zonas turísticas puede que la carta no te sirva de mucho porque no estan traducidas y por la pinta tampoco podrías adivinar el sabor, así que a arriesgarse, ahora sí, low spicy please.Llegamos a Pune, la segunda ciudad más grande después de Bombay en el estado de Maharastra, se caracteriza por ser una ciudad universitaria y la capital de la cultura. Nada más entrar en la ciudad y aun siendo de noche ya se respira un ambiente más tranquilo, nos alojamos en el hotel de la cadena Fab Hotel, Gandharva, agradable y bien situado. Así. después del choque inicial en Mumbai, comencé a disfrutar del organizado caos de la urbe india y su diferente realidad._dsc3384
    Lo que sí rápidamente me llamó la atención y me cautivó es la autenticidad de las personas y su cultura. Disfrutaba mirando el desfile de colores de bonitas telas que tan femeninas y elegantes lucen las mujeres indias a pesar de su reducido presupuesto. Las puedes ver barriendo, trabajando, lavando o montadas a la amazona en una moto, siempre con el precioso vestido Saree, adornadas con pendientes y flores blancas y naranjas en el pelo. Yo, con mis pintas de viajera, me sentía lo menos femenino que paseaba por allí. Muchas llevan  a sus hijas pequeñas con vestidos que parecen disfraces de princesas y algunos niños pequeños llevan los ojos pintados con perfilador negro.Los hombres no se quedan atrás: algunos con sus coloridos turbantes, más típico del norte, otros vestidos de blanco con gorrito del mismo color, otros, personas sagradas o seguidores de Gandhi, con telas blancas o naranjas y barbas alargadas y otros, mas típico del sur, con una falda pareo que remangan hasta las rodillas llamada dothi y estudiados bigotes. Existen diferentes formas de vestir en cuanto a su religión, teniendo en cuenta que aquí existen tantas diferentes, la diversidad de estilos es alucinante a la vista, mujeres musulmanes con burkas, mujeres hindúes con sari, monjes jain desnudos, monjes con dothi y barbas alargadas. La convivencia armoniosa de la diversidad de culturas religiosas dentro del organizado caos humano es algo indescriptible que te atrapa. Si a esto le añades que casi todos rematan su indumentaria con el famoso bindi, una señal de color rojo o amarillo, que es signo de haber sido bendecidos en el templo y que lleva detrás una larga historia y el significado religioso del poder  o la fuerza relacionado, en el caso del color rojo, con el matrimonio._dsc3839
    Es así como adentrándote poquito a poco en el día a día te comienza a atrapar esta mezcla colorida y misteriosa de apariencias por descubrir y comprender.En Pune estuvimos la mañana paseando por la ciudad, sigue siendo una auténtica capital de India, con su bullicio, su tráfico loco y su música de bocinas, pero no se aprecia la pobreza y la vida de familias en las calles sin hogar. Visitamos Pataleshwar Cave Temple y Aga Khan Palace, en este último falleció la mujer Gandhi y están guardadas las cenizas junto con algunas de las de él. Vivíamos en estos sitios un viaje en el tiempo a la vez que leíamos “Esta noche, la libertad”, que te hace disfrutar de la historia apasionante de esta población en la lucha por su independencia de mano de un dios humano, Gandhi._dsc3485_dsc3316
    Al día siguiente nos fuimos a Mahalabeshwar. Esta vez elegimos autobús turístico o también llamado ¨luxury¨, que es una opción más lujosa de bus y, la verdad, que muy cómodo incluso para echar una cabezadita. Es un pueblito de montaña que nos aconsejó un indio que conocimos en el viaje a Pune. Es característico por sus maravillosos paisajes verdes con cascadas, se puede dar paseo en barquitas por los lagos y disfrutar de un rico batido de fresas. Nos hizo día de monzón, así que, mucha lluvia y plan de montaña ,tranquilos, disfrutamos de día de descanso en el apartamento con menú indio para cenar que ya comenzaba a hacer estragos en nuestras barrigas._dsc3585_dsc3527
    Proseguimos bajando en el mapa, paramos en Kolhapur donde aprovechamos para hacer visita a dentistas para uno de los proyectos fotográficos, uno de ellos nos atendió muy amable y nos recomendó visitar Bijapur en Karnataka a ver el monumento Gol Gumbaz y así fuimos dirigiéndonos, dejándonos aconsejar por gente local con la intención de integrarnos cada día mas.Esta vez elegimos el autobús general class y esto sí que fue una auténtica experiencia india. Creo que aunque me esmerara en explicar lo que es un viaje en autobús en India no llegaría a transmitir la realidad ni de lejos. El sonido de fondo como de cafetera averiada junto a los bocinazos continuos del conductor se mezclan com eructos y escupitajos, gestos habituales entre tus compañeros de viaje. De vez en cuando, una parada y suben chicos a venderte unas bolsas de patatas tiesillas que saben a gloria cuando llevas muchas horas sin comer ya que las paradas a comer en puestos callejeros no eran la mejor idea para mi tripa ya un poco tocada y no hablemos de los cuartos de baño, así que toca aguantarse un poquito como buen adulto y sumergirte en esta experiencia de conocer de verdad a la gente en su vida real._dsc3700Los niños te sonríen, las personas mayores te miran con complicidad, algún señor te pregunta donde vas, te intenta ayudar en ese inglés, nunca mejor dicho, indio y sientes que todos tus prejuicios son una barrera que te limita ver la belleza de una población tan diferente a la nuestra. Si que es verdad que la suciedad se podría remediar, es cuestión de una superpoblación con alto grado de analfabetismo. Nada más. Mientras el culo sufre miles de golpes de baches y frenazos durante cuatro horas empiezas a adaptarte a ese traqueteo y hasta eché más de una larga cabezada entre ratos de lectura y de mirar desde la ventana cada vez que cruzábamos un pueblo tras otro. Y es que, realmente, viajar no es solo ver monumentos y hacer la foto, es integrarse en la vida de las personas tan diferentes como sean y sentirte uno más.

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    Llegamos a Bijapur algo cansados y tras encontrar el hotel que fuera mínimamente decente en términos de limpieza, cenamos en el restaurante y nos fuimos a dormir Bijapur, antes llamada Vijayapura, ciudad de la Victoria, es una ciudad de gran pobreza en la que volví a revivir la tensión de Mumbai al ver la vida entre basuras junto a miles de jabalíes jugando y comiendo en ellas, sin embargo, típico contraste de India, tiene este semejante monumento por el que nos decidimos a venir aquí. Gol Gumbaz es el mausoleo del sultán de Bijapur que resulta ser la segunda bóveda mas grande del mundo. Lo que más le alucinaba a los indios es el eco que se forma dentro de la bóveda y allí estaban todos dentro susurrando a las paredes para escuchar como retumbaban sus voces, mientras otros muchos se dedicaban a gritar a garganta rota muertos de risa; en un lugar donde lo que esperas es encontrar paz encuentras griterío y diversion de los turistas locales. La verdad que el monumento es precioso.

    _dsc3835Gracias a los consejos de mi amiga Anita Varga elegimos el siguiente destino y uno de mis favoritos, Hampi, en el estado de Karnataka, su nombre significa como no, ciudad de la Victoria y es patrimonio de la humanidad por la Unesco. Hampi es un museo al aire libre, con más de 350 Templos, se considera una ciudad sagrada. Además de los templos hay fortificaciones, acueductos, jardines, estatuas, pinturas y un paisaje tropical lleno de piedras erosionadas perfectamente colocadas por la misma naturaleza entre palmeras y ríos, es una maravilla cada esquina que miras .

    Nos quedanos dos noches. El primer día disfrutamos del atardecer desde Hematuka Hill y de una rica cena en un restaurante llamado Chillout en la calle del bazaar, una callecita céntrica llena de tiendecitas y de ambiente viajero. 

    _dsc3900El segundo día hicimos un tour en rickshaw, el transporte icono de la India, con un guía local muy simpático y fue cuando conocimos a Jo, una inglesa con la que pasamos el resto del día. Visitamos muchísimos templos y entre ellos el llamado Monkey temple o Hanuman temple, al cual se va cruzando el río en un barquito de bambú que querríamos habernos traído de regalo para mi cuñado Guete. Esa noche cenamos en el famoso restaurante local Mango Tree una riquísima comida hindi, esta vez entendiendo la carta gracias a que fuimos guíados por Jo, que estaba muy puesta en esta gastronomía y sus nombres y así, sí que acertamos. Jo nos invitó a unos ricos Gobi Manchuria._dsc4039Al día siguiente nos tocó el transporte público que nos quedaba por probar, ya que nada de los que nos dijeron los indios sobre horarios o buses era cierto. Así que ,improvisando, nos metimos en un tren a Hospet y de allí llegaríamos a uno de los destinos que mas ilusión me hacía, Anantapur, para visitar la Fundacion Vicente Ferrer. Algo que quería desde que hace años algunas amigas me contaran su gran experiencia.

    Al llegar allí como visitante te tratan maravillosamente bien, te acogen muy amables, te dan alojamiento, dietas y se realizan visitas organizadas a sus proyectos con un máximo de tres días. El trato es increíble, no tengo palabras. De pronto después de días de casi ser los únicos turistas, prisas, cansancio, transportes e intensa cultura india, me sentía en una pequeña España, es más, en un pequeño pedacito de cielo gracias a lo que realizó en vida Vicente Ferrer y continúa haciéndolo su familia y su fundación.

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    En cuanto entras allí te das cuenta de la alucinante labor que hicieron Vicente y su mujer Anna. Nos sentamos a tomar un café después de un largo día de tren sin comer y conocimos a tres chicas encantadoras, venían de Granollers y acababan de aterrizar en India para comenzar su aventura. También conocimos a dos parejas simpatiquisimos de Bilbao y con una de ellas continuamos el viaje juntos hacia Kerala, nuestro destino final.

    Durante la estancia allí visitamos la escuela de discapacitados donde conviven niños que, debido a su discapacidad física, en India no tendrían oportunidad para trabajar y, en los peores casos, la discriminacion seria fatal. También vimos los talleres de manualidades donde las chicas con discapacidad ganan su sueldo gracias a esa labor y a las personas que colaboran comprando en las tiendas de la fundación, en el momento de la visita estaban haciendo rosas para el día de Sant Jordi. También visitamos uno de los tres hospitales generales que tienen, con sus salas de neonatología impecables, la tumba de Vicente Ferrer,  que se halla un jardín precioso rodeado de piedras en las que están escritas algunas de sus inspiradoras frases y, finalmente, un orfanato de niñas con VIH, las cuales tienen una vida muy difícil en este país. Al final del día, como colofón a la gran experiencia, tuvimos una cálida y especial reunión con Anna Ferrer, la viuda de Vicente y tuvimos la suerte de conversar un rato con ella y trasladarle nuestra admiración. Fue increíble conocerla, no tengo palabras para expresarlo.

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    Continuamos nuestro camino con mucha pena de haber pasado tan poco tiempo en la fundación pero felices de haber tenido esa oportunidad. Fuimos en coche hasta Bangalore compartido con nuestros nuevos amigos Carlos y Leire, en un paseito madrugador en el que Leire y yo no cerramos el pico descubriendo que teníamos muchas cosas en común y que ya tenía otra razón para alegrarme de haber pasado por Anantapur, conocer a esta encantadora pareja. Nos trasladamos a Kochi, capital de Kerala esta vez en avión para ganar días. Llegando al sur el paisaje y el ambiente cambia radicalmente: el caos es menor, el ruido es menor, las vacas se sustituyen por perros, la suciedad y el polvo por palmeras y callecitas más limpias entre iglesias y basílicas, paseos y orillas cerca del mar con las llamadas redes chinas, cocoteras, plataneros, árboles y flores, todo ello hizo que empezara a sentirme más en mi salsa._dsc4441_dsc4417
    Aquí los los pescadores llevan bigote y dothis, hay puestecitos para comer el típico plato Biriyani o pescado fresco o para beberte agua de coco con pajita o un masala tea. Se respira alegría, los camareros son simpatiquísimos y todos quieren conocer un poquito más a sus turistas y saber si nos gusta India para así regalarte su agradecimiento con una tierna sonrisa.

    La primera noche tras un largo paseo para explorar la ciudad, cenamos en una callecita llena de restaurantes cerca de Princess St un pescado típico de la zona y continuamos de charlita con loos bilbainos. Pasamos la noche en la Guesthouse Sea Hut Homestayfrente al mar, un sitio con mucho encanto que te reciben super amables y te hacen sentir en tu propia casa.

    Al día siguiente alquilamos una moto Royal Enfield para terminar el abanico de transportes por India y visitamos Alleppey, el pueblecito famoso por los backwaters. Tras un precioso camino entre backwaters y palmeras llegamos a Blue Lilly Lake Home Guesthouse, una casita dando al lago donde nos alojamos la primera noche.

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    _dsc4612Al día siguiente dimos un paseo en barco por los backwaters y paramos en una isla a comer pescado y langostinos tigres, cocinado allí mismo por una mujer en su casa-restaurante y servido en hoja de palmera con salsas de remolacha, flor de plátano, verduritas y limon y jengibre, estaba parachuparse los dedos.

    Volvimos en moto a nuestro aire parando para hacer fotos y disfrutando del paisaje. Llegando a un pueblito llamado Chellanam encontramos una procesion en honor a la Madre Teresa de Calcuta ya que justo era el día de la canonización. Tuvimos la suerte de vivir la celebración de un pueblo cristiano en honor a ella. Fue precioso, todo el pueblo vestido con sus mejores galas con música s en honor a ella en procesión desde la iglesia, niños de las manos de sus padres con banderas blancas, algunos de ellos disfrazados de ella en momentos en los que cuidaba a los desfavorecidos._dsc4856Esa noche dormíamos en una Guesthouse en Fort Kochi llamada Coconut Grove Homestay, en la que pasamos unos días verdaderamente como en nuestra propia casa gracias a la hospitalidad de los dueños. Llegamos y fuimos al Kathakali centre a un concierto de tabala y música clásica india y al dia siguiente enganchados a esta música fuimos a uno de sitar, increíble el sonido de la tabala y la habilidad de ese músico que nos dejo boquiabiertos. Estuvimos charlando con ellos sobre la similitud con el flamenco y eché de menos mis zapatos para haber montado allí un tablao espontáneo con tabala y sitar.

    El ultimo día desayunamos con un nuevo inquilino de nuestra guesthouse que ojalá hubieramos conocido antes, tuvimos una conversación de lo más interesante ya que es una persona alucinante. Armei es albano-canadiense que trabaja en Afganistán. Nos contó como cambió radicalmente de vida dejando su trabajo y buen sueldo en un banco en Canadá para dedicar su vida a ayudar a los demás, podría quedarme hablando de él horas, fue un desayuno para recordar y tuvimos la suerte que aceptó nuestra invitación a comer así que tuvimos más ratito con él. Comimos un rico pescado que preparamos durante unas horas de clase de cocina que nos dieron los caseros en la que aprendimos a hacer chapati y curry con verduras y la rica salsa del pescado y Armei nos invito a un vino buenísimo indio.
    Y así, tras un último paseo con nuestros ya amigos Carlos y Leire nos despedíamos de la India con ganas de volver.

    Nuestros días en Cochi fueron redondos, disfrutamos de cocina india típica del sur, de las callecitas de Fort Cochi, de la gente maravillosa de allí, de su música, de nuevos amigos y de por fin, tan perseguida por mí en este viaje, de la magia de India del Sur._dsc4469En definitiva, ahora puedo decir que un viaje a India es una experiencia diferente que te hace reflexionar, te desnuda de tus prejuicios y te reta a apreciar la belleza de lo desconocido a través de la gente, la comida, la música y la espiritualidad. Finalmente, India me atrapó.

Escrito en: India, La historia

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