Con la casa a cuestas por Sudáfrica

19 de agosto | Por

Día 3. Cual caracoles a explorar África del Sur. Ruta 62. 
 

Comenzamos la ruta en nuestra casa todoterreno hacia Cabo de Buena Esperanza con un pedazo de sol. El camino es precioso, entre mar y montaña bordeamos el océano Atlántico hasta llegar al punto más suroeste de África. Hicimos una primera parada en un playa preciosa donde dejamos nuestra huella entre algas enormes que aquí tienen un tamaño gigante, como tuberías tochas.

El Cabo de Buena Esperanza es un parque nacional de paisaje espectacular, me resultó curioso que  recuerda a un paisaje del norte cuando, sin embargo, estamos en el segundo punto más sur del continente. Cape Point es el extremo del Cabo donde se encuentra el faro, las vistas son de quedarte sin aliento y estuvimos horas pateando y haciendo fotos y vídeos, Marcos se dedica a colocar su cámara o la de 360 grados en sitios insospechados y yo, mientras, prefiero no mirar y no angustiarme al pensar qué pasaría si a sus cámaras les pasara algo, son casi de igual valor que la menda lerenda.

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A la hora de comer hicimos una paradita estratégica en una playa espectacular y nos estrenamos con un minipicnic de sandwiches de roastbeef y queso brie en nuestras sillas de acampada, MOMENTAZO. El tema del coche es comodísimo, las carreteras en SA están genial, lo único que te advierten es no salir del coche en zonas de reservas naturales, cosa que yo llevo a rajatabla. Marcos no siempre.
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De camino a la zona vinícola desde el coche viendo toda la costa, de pronto ví una aleta enorme en el mar, literalmente tiramos el coche en la carretera y salimos corriendo a ver el apareamiento de ballenas en un pueblito pequeño que hace como un lago el mar, unas tres o cuatro alli tranquilitas sacaban la panza o las aletas y hacian ese ruido que me deja embobada al ver a esos animalazos de la naturaleza de cerca. Elegimos para nuestro primer día de camping la zona de viñedos que da inicio a la Ruta 62, la ruta vinícola mas larga del mundo. Esta noche tocaba la primera acampada y elegimos un camping holandés que la verdad estaba genial en la ciudad de Franschoek.

Día 4. Ruta 62, la ruta vinícola más larga del mundo está en África

Continuamos carretera y manta, un poco tardones, remoloneando en la fría tienda, encogida como una cochinilla y habiendo pegado poco ojo porque me hacía pipi y cualquiera va sola en ese camping tan vacío.

Lo bueno de los campings en Sudáfrica en invierno es que estamos solos, así que es naturaleza para nosotros solos, como si acamparas donde quisieras pero sin peligro que te devore un león. Este camping ¨De Holland¨ es precioso, regentado por holandeses encantadores, tiene unos bungalows y unos jardines junto al río muy cuidados. Tuvimos unos vecinos simpatiquísimos, una pareja de señores mayores que, concretamente ella, se interesó mucho por nosotros y no entendía
que hubiéramos pasado frío a cinco grados, moría de la risa, yo creo que se enamoró locamente de Marcos y nos pidió varias veces la cuenta bancaria alucinando con nuestro plan, para cualquiera de aquí seria impensable hacer ese viaje ya que su moneda es mucho menos valiosa que el euro. Nos ven como millonarios.
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Continuamos carretera hacia el este por la susodicha ruta vinícola. No se puede explicar con palabras la belleza de ese paisaje, con montañas impresionantes. Entre ellas aparecimos en el pueblecito Montagu donde paramos a comer.

Un pequeño jardín de un restaurante dando al río y con vistas a las montañas y a unos viñedos al otro lado donde nos atendieron como siempre encantadores y probamos la autentica comida local la burguer hawaiana, todavía no entendemos como puede ser eso local de Sudáfrica pero estaba riquísima. Marcos pidió unos pankekes deliciosos mega grasos típicos de allí.
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Continuamos la carretera hasta un camping escondido al cual llegamos de noche y cansados. Solo queríamos conseguir nuestro campsite para colocar nuestra casita y sobar. Y así iba a ser hasta que vimos que el spa que tenía este camping era de aguas termales al aire libre y abierto hasta las once de la noche :). ¡No había mejor forma de acabar el día! Disfrutamos de dos piscinas naturales de agua caliente, una había que ir milímetro a milímetro de tu cuerpo para no abrasarte y una de agua fría con varias parejas de señores mayores simpatiquísimos sudafricanos que llevaban allí un mes de vacaciones. Charlamos un buen rato con todos y todos se fueron a dormir antes que nosotros. Así que, que remedio, la piscina quedó solita para nosotros debajo de una noche estrellada en medio de la nada. ¡Que mal plan!
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Día 5. Nordeste de Sudáfrica. Destino Mpumalanga.

Llego el dia siguiente y hacía tanto frío que el suelo estaba escarchado y los dos amanecimos encongidos y con la nariz helada, corriendo baje a hacer café calentito y Marcos ya estaba cámara en mano buscando la fotografía del día. Yo, la verdad, que le sigo bastante la idea.

Antes de partir carretera hacia el norte, paramos en el spa y nos dimos el baño de los buenos días y así, entrados en calor, nos despedimos de nuestro SPA Paradise llamado Calitzdorp camping. El día iba a ser duro, doce horas de carretera para llegar a Pretoria y así ir acercándonos a Zimbabwe en nuestro planning de días. Los paisajes nos animaban la carretera, hicimos parada a comer en Graaf-Reinet, pueblo que se caracteriza por su entorno de paisaje volcánico y en el centro una iglesia que llama mucho la atención. El resto es un pueblo impone poca cosa. Parece una ciudad adinerada concentrada en dos calles con casas de estilo victoriano y se pueden ver niños saliendo del de colegio vestidos con uniformes más exclusivos que cualquier colegio british, unas chaquetas verdes con corbatas y sombreros venecianos con lazos a juego.

Comimos en el restaurante cerca de la iglesia llamado Coldstream y probamos la carne de avestruz que está que te mueres de rica. Fue una buena elección para continuar unas cuantas horas más de carretera.
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Llegamos a Pretoria para echar una buena cabezada y continuar al día siguiente hasta Kruger Park en Mpumalanga, donde pasaremos solo un día. ¡En todos nos quedaríamos más!!

Día 6. Kruger Park international, que tiemble National Geographic!

El parque Kruger es de los destinos que mas ilusión me hacia de Sudáfrica, llegamos con muchas ganas de ver animales. Nada mas atravesar la puerta del parque, un poco perdidos del funcionamiento, cruzando la carretera delante de nuestras narices, dos guepardos preciosos se pararon a acariciar un árbol y  hacer pipi en él por turno, uno de ellos lo teníamos tan cerca que veíamos perfectamente como le habían mordido el cuello, fue alucinante, momento en el que nos entró en vena la drogadicción de ver animales y conseguir ver el león.
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Vimos jirafas, impalas y elefantes pero era ya atardeciendo y decidimos acampar en un sitio llamado Pretoriuskorp, en una de las puertas al parque y reservarnos para hacer un safari al amanecer que contratamos. Pensábamos que con guía iba a ser mejor pero no, vimos mas y mucho mas divertido con nuestro coche y el guia fua un sieso manio que le molestaba el foco que nos prestó dpara poder ver los animales de noche cuando me despistaba y se movía hacia su sitio. Se supone que por la noche es cuando hay mas posibilidades de ver los big five ( rino, bufalo, leopardo, elefante y leon) y parece ser que es porque están cazando, claramente, los mejores momentos son al amanecer y atardecer y ademas se le añade el espectáculo de paisaje de colores. Pudimos ver elefantes, rinocerontes, cebras, hienas, hipopótamos, algún bufalo pero finalmente se nos resistió el leon.

Después del madrugón descansamos un buen rato en el camping para continuar nuestra carretera y adentrarnos en Zimbabwe al día siguiente. Hicimos noche en una guesthouse en Musina llamada Lani´s Guesthouse, no muy recomendable, pero era lo más cerquita de la frontera que era nuestro siguiente deseado objetivo, sin ganas de dejar Sudáfrica que nos ha cautivado literalmente.
“No importa cuan estrecho sea el portal, cuan cargada de castigos la sentencia, soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma”
Nelson Mandela
Dedicado a Diego Baron Cano

Escrito en: La historia, Vero

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